Hay un decir que dice si uno tiene una cabeza de “peseta” entonces debe comprar un casco que valga una “peseta”.  Lo rescatable de este dicho es que debemos tener cuidado con los cascos “baratos” que no ofrecen todo lo que creemos que nos ofrecen.  No todos son iguales y los fabricantes de cascos hacen grandes esfuerzos para diferenciar sus marcas y ofrecer la mejor protección posible.

En este artículo, vamos a repasar conceptos importantes a la hora de adquirir un casco, tales como las acreditaciones, los tipos y la mejor manera de probárselo.

De este lado del mundo, existen principalmente dos acreditaciones en las que se debe poner atención a la hora de adquirir un casco:

DOT: La acreditación DOT (‘Department of Transport’ – Departamento de Transporte de los Estados Unidos) establece los requerimientos mínimos para que poder garantizar que el casco en cuestión cumple con estándares apropiados para uso en vehículos motorizados.

SNELL: La segunda es la acreditación de Snell, esta acreditación significa que el casco en cuestión va más allá de la acreditación DOT y por ende está diseñado para aguantar golpes más fuertes.

Existen varias diferencias entre ambas acreditaciones pero el hecho de que las distintas acreditaciones DOT no sean tan reguladas hace que muchos fabricantes se aprovechen de esta situación etiquetando sus productos como certificados sin haber hecho una sola prueba y cuando realmente no las cumplen.  La acreditación SNELL por otro lado si lleva a cabo pruebas pues los fabricantes realmente interesados en la calidad de sus productos someten sus cascos a estas pruebas que son mucho más estrictas que las de DOT.

Es necesario que el casco a adquirir cumpla con por lo menos una de estas acreditaciones.  Ambas se ubican normalmente en el interior del casco en una etiqueta cosida o pegada en alguno de los forros internos.

Obviamente entre más protección ofrezca el casco más caro será pero de seguro encontrarán muchas opciones razonables dentro de las opciones disponibles.

Otro aspecto a considerar es si el casco será abierto, cerrado o totalmente cerrado.  Los cascos abiertos normalmente son escogidos por aquellas personas que por la actividad a la que se dedican con los cuadras no contemplan posibilidades fuertes de una caída grave (trabajadores en construcción, actividades recreativas ocasionales, fuerza pública, etc.) y que valoran la conveniencia, mejora de visión y comodidad que ofrecen los cascos abiertos.  En contraparte, los cascos cerrados son utilizados en su mayoría por entusiastas y corredores, especialmente por el grado de protección adicional que ofrecen.  Es mejor proteger la cabeza lo más que se pueda y un casco cerrado mejora considerablemente la protección en áreas como la boca y la barbilla.  Un casco cerrado con unos “googles” o un casco totalmente cerrado ofrecen un excelente grado de protección, mucho más allá que lo que un casco abierto pueda ofrecer.

Existen otros aspectos a considerar a la hora de elegir el casco.   Cosas como el diseño, la cantidad de ventilas de aire (de especial importancia en un clima como el de nuestro país), el peso (un casco liviano es normalmente más caro)  y la visera (es ajustable o no etc.) son algunas otras a valorar.

El tamaño del casco (la talla) es muy importante por dos razones principales:   la primera, por su comodidad, y la segunda por su eficacia en caso de un accidente.

Un casco debe sentirse ajustado pero cómodo para así no estar pensando en quitárselo todo el tiempo).  Existen varias formas para saber si el casco le queda bien ajustado.  Una es tratando de meter los dedos entre su frente y los forros internos del casco, no debería poder meter los dedos fácilmente.  Es normal que el casco presione contra las mejillas pero en este caso sí se pueden meter los dedos con más facilidad.  Una vez con el casco puesto, trate de rotarlo pero sin mover la cabeza.  Sin amarrarse el casco, sacudir fuertemente la cabeza hacia los lados y luego hacia abajo y hacia arriba; el casco debería de moverse junto con la cabeza.  Si está muy flojo mejor bajar una talla (si la que sigue queda muy tallada puede probarse otra marca pues muchas veces existen diferencias de tamaño entre marcas).

Finalmente debe abrocharse el casco y ver que se pueda abrochar y desabrochar fácilmente.

Lo recomendable es comenzar por definir un rango de precios y a partir de ahí empezar a comparar especificaciones, diseños y atributos.

Cuando se habla de cascos, la decisión de utilizarlo o no es una cuestión de vida o muerte.  Obviamente es el artículo de protección más indispensable que existe y por eso choca ver a personas que todavía hoy en día se rehúsan a ponérselo.